Con el consentimiento de mi querida partenaire en esta aventurilla de Prados Soleados, hoy tomo prestada esta viñeta para convertirla en un pequeño homenaje.
Creo que todo lo que pueda escribir aquí hoy va a sonar estúpido. Esto es un abrazo para Carlos, que perdió a su esposa hace unos pocos días, después de más de 50 años de matrimonio. Yo adoraba a ambos.
2 comentarios:
Cuánta ternura hay encerrada en tu estuche de los lápices
Uf, Ray....qué dura puede ser la hermosura del amor.
(ostras! qué pastelona!)
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